“LA CHARCA DE LA RANA”

Si buscamos en el diccionario la palabra descampado encontramos: lugar descubierto, libre de viviendas y vegetación. ¿Qué puede tener entonces de interesante un lugar cómo este? No hablamos de una playa paradisíaca, ni de un parador con vistas o unas antiguas ruinas que visitar. Hablamos de un simple descampado. Pues tiene mucho. Estos descampados han visto a niños repletos de barro jugar a la pelota y utilizar palos como espadas; a las niñas al elástico y los caballitos de colores.

Estos lugares eran el escenario de semejante felicidad porque siempre se encontraba algo nuevo que hacer, algo nuevo que brindaba muchas satisfacciones. Aquellos eran tiempos en los que el abanico de elección solía ser muy amplio. Los descampados son el agradecimiento de todos estos niños y niñas que hoy en día son hombres y mujeres…

Y si no, que se lo pregunten a los vecinos de La Guindarela, un barrio situado en pleno centro de Madrid, en el Distrito Salamanca.

Encontrar un terreno sin urbanizar resulta difícil de imaginar en esta zona, pero ahí está el descampado conocido popularmente como “Las Montañas” y renombrado como “La Charca de la Rana” desde que en él sus vecinos comenzaron a realizar actividades. El nombre que algunos “ niños crecidos” utilizan para referirse a lo que pasa por allí de vez en cuando: que la gente se reúne y hace cosas en común.

Gracias a la imaginación, ilusión y esfuerzo de estos vecinos un descampado se ha convertido en un cine al aire libre, un huerto urbano o un mercado de trueque, actividades que sirven para reivindicar el espacio que queda vacío y darle un uso.

Este descampado de propiedad municipal presenta un aspecto desértico casi cualquier día que lo visitemos pero el segundo Sábado de cada mes tiene un color muy diferente: gente, actuaciones y sonrisas visten este espacio que por ahora se ha librado de la especulación en una zona muy atractiva para las grandes empresas. Además los propios vecinos se han encargado de limpiarlo en varias ocasiones por lo que el Ayuntamiento debe estar encantado.

Cualquier comunidad de vecinos desea tener un parque, una piscina o unas canchas comunitarias ; Pero tener impide a veces imaginar e imaginar obliga a ser uno mismo. Yo hoy también quiero un descampado, jugar por jugar.

 

Vistas desde el descampado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s